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Amar desde adentro

Amar desde adentro

Miguel Ruiz, autor del libro “Los cuatro acuerdos”, nos explica la importancia de amarnos a nosotros mismos


El amor es un sentimiento difícil de explicar, pues cada persona crea su propia definición. Sin embargo, lo que en verdad está muy claro es que su raíz se encuentra en la percepción que cada uno de los individuos tiene de sí mismo.

Miguel Ruiz propone una filosofía que se fundamenta en la libertad de creencias y en los acuerdos que mantenemos con nuestra propia esencia. De acuerdo con su punto de vista, el cual ha sido transmitido a través de libros que se han convertido en ‘best-sellers’ —Los cuatro acuerdos ha vendido más de 4 millones de copias en todo el mundo— y pláticas impartidas en países como México y Estados Unidos, cada persona es capaz de cambiar la realidad en la que se ha creído generación tras generación.

“Los seres humanos crecemos y transmitimos una penosa necesidad de sufrimiento. A través de nuestra familia, de lo que vemos, de lo que se repite día con día, nos vamos inclinando hacia un lado negativo. Se nos crea la costumbre de sufrir por cualquier cosa”, afirmó el experto.

El ser humano carga con el peso de su historia, la cual va transmitiéndose de padres a hijos. Resulta muy común vernos reflejados en la personalidad de nuestros antecesores, quienes, inconscientemente, nos heredan sus propios errores, malos hábitos y pensamientos.

“Estamos programados a ser lo que somos. Una copia de nuestros padres, abuelos, maestros, de todos. Ellos nos enseñan a formar parte de la sociedad, desafortunadamente, esta práctica nos hace maestros del dolor y la angustia”, señaló Ruiz.

Sin embargo, la responsabilidad no recae en los demás. El sentimiento de culpa no retribuye ningún beneficio, sólo mantiene la costumbre de sobrevivir sin disfrutar de la vida.

“Lo anterior no quiere decir que la responsabilidad de este fenómeno recaiga en alguien en especial. Se trata de una cadena que se hereda de padres a hijos hasta que logramos darnos cuenta de nuestros errores y, entonces, somos capaces de romperla. Las personas que viven culpando a otros se llenan de inseguridades”, dijo Ruiz.

La habilidad de los individuos para amar se lleva implícita en el espíritu. Los factores que deforman la percepción que mantenemos sobre este sentimiento vienen del exterior, creando una falacia de lo que damos y recibimos.

“Desde que nacemos estamos calificados para amarnos a nosotros mismos, aunque no tengamos palabras para explicarlo. Sin embargo, lo que llamamos amor, con el paso del tiempo se distorsiona, debido a las condiciones, predisposiciones y exigencias que tenemos al momento de amar”, señala el autoR

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